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Hace 16 años que su hijo está en la morgue: una salida con amigos por Palermo, una patota y el golpe del final

Una patota atacó por la espalda a Matías Bragagnolo (16), en la madrugada del 9 de abril de 2006 en Palermo y un policía, en lugar de ayudarlo, lo golpeó también. Esta semana se conocería el veredicto para cinco acusados del hecho. El dolor de su padre.

El segundo juicio por el brutal crimen del adolescente Matías Bragagnolo entrará esta semana en su etapa final. Después de 16 años y una causa en la que pasó de todo, cinco acusados de matarlo el 9 de abril de 2006 en el barrio porteño de Palermo, que ya habían sido absueltos por prescripción, volverán a enfrentar un tribunal y esta vez podrían ir presos.

“En paz no vamos a estar nunca, pero ojalá vayan a la cárcel”, dijo a TN Marcelo Bragagnolo, el papá de Matías. El hombre, que tuvo que relegar planes personales y ofertas de trabajo en la cruzada por conseguir Justicia, subrayó que en esta década y media que pasó esperando que llegara este momento. “No pude enterrar a mi hijo. Recién después de la sentencia voy a poder hacerlo”, indicó.

El debate empezó a fines de mayo pasado y la figura por la que están siendo juzgados los cinco imputados es “homicidio preterintencional”, una de las formas atenuadas para el delito de “homicidio”. “Han tratado de repartir las culpas entre todos para bajar la pena”, resaltó Bragagnolo.

Una patota, la falsa acusación y un golpe cobarde por la espalda

La madrugada del 9 de abril de 2006, la noche que lo mataron, Matías tenía 16 años, el mismo tiempo que lleva su familia esperando que los responsables paguen por lo que hicieron.

Matías tenía 16 años cuando lo asesinaron.
Matías tenía 16 años cuando lo asesinaron.

El joven había ido a una fiesta con amigos y pasada la medianoche, cuando se quedaron sin bebidas, salió junto con otros dos chicos a buscar un kiosco abierto. Pero antes de encontrarlo se toparon con una patota y empezó una cacería tan feroz como inexplicable.

La hipótesis más fuerte, que nunca se comprobó oficialmente, fue que el grupo de agresores atacó a Matías porque lo acusaban de haberles robado un celular. Lo cierto es que le pegaron por la espalda, un golpe artero que lo alcanzó a la altura de la oreja derecha y antes de que pudiera reaccionar para defenderse, volvieron a pegarle en la cara.

Matías y sus amigos, en clara inferioridad numérica, trataron de escapar corriendo de las piedras que les arrojaba la patota mientras los perseguía y buscaron refugio en el hall de un edificio de Palermo. La historia podría haber sido otra cuando en medio de ese dramático momento apareció el policía Luis Villegas, que cumplía una guardia cerca de ese lugar. En cambio, todo terminó en una tragedia.

El policía que selló su suerte

Villegas había sido engañado por los atacantes, que le habían dicho que los jóvenes que habían entrado al edificio les habían robado un celular. Así fue como el agente, en lugar de ayudar a la víctima, le ordenó que se tirara al piso y empezó a golpearlo.

Hace 16 años que su hijo está en la morgue: una salida con amigos por Palermo, una patota y el golpe del final
Por: TN.com.ar

Matías ni siquiera se defendía. Asustado y mareado por los golpes, cuando el uniformado por fin lo levantó y empezó a caminar con él rumbo a la comisaría, solo pudo hacer unos cuantos metros antes de desplomarse en el piso otra vez. La ambulancia llegó unos minutos después, pero ya era tarde.

La autopsia de la discordia y un padre que todavía no pudo enterrar a su hijo

La clave de la investigación quedó en manos de los peritos forenses, que debían determinar si Matías murió por un golpe o por un ataque al corazón. “Todos estos años el cuerpo estuvo en la morgue”, afirmó en diálogo con este medio Marcelo Bragagnolo, apenado por esta situación, pero dispuesto a evitar que, entre las idas y vueltas de la Justicia, “salieran con que (Matías) había muerto de muerte natural”.

Pese a las polémicas conclusiones de los peritos que llevaron a cabo la primera autopsia, un segundo informe determinó que la muerte se produjo por “una congestión y edema meningo-encefálico con una abnegación bi temporal”, lo que “equivale a decir que su deceso se debió a un golpe”, pero no alguno de los que le pudo infligir Villegas, sino los que recibió “por sorpresa” y de parte de “un grupo” de personas.

Tiempo que pasa… verdad que huye

El primer juicio se realizó en el año 2014 y fueron condenados a dos años de prisión en suspenso uno de los agresores y a dos años y medio de cárcel (también en suspenso) el expolicía Villegas. Otro de los atacantes resultó absuelto en ese debate, pero faltaba resolver la situación de los cinco acusados que empezaron a ser juzgados en mayo pasado, a 16 años del crimen.

“En una causa judicial lo primero que se pierde es la verdad”, reflexionó tiempo atrás en una entrevista Marcelo Bragagnolo. Desde esa perspectiva es, tal vez, que se muestra cauto ahora al hablar de sus expectativas en relación con la sentencia que se conocerá en los próximos días. Pese a esto, resaltó: “Uno puede esperar cualquier cosa, pero lo único que quiero es que la sociedad vea que las cosas no se pueden hacer gratis”.

En 2006, el hombre tenía todo listo para irse a vivir con su familia a Estados Unidos, pero tuvieron que quedarse a la espera de la definición judicial. En su momento, explicó: “No decidí irme por despecho, ni mucho menos. Lo hice por la cara de terror que le vi a mi mujer. La cara de miedo que les vi a Cecilia y a mi hijo no la había visto jamás”. Matías tenía un hermano mellizo, Martín, y otro ocho años menor que él, Manuel, que era su debilidad.

La familia Bragagnolo planeaba mudarse a  EE.UU. en 2006, pero tuvieron que quedarse porque la causa seguía abierta. (Foto: gentileza Revista Gente).
La familia Bragagnolo planeaba mudarse a EE.UU. en 2006, pero tuvieron que quedarse porque la causa seguía abierta. (Foto: gentileza Revista Gente).

“Me tuve que quedar porque no se resolvió la causa de Matías”, apuntó a TN. Los motivos por lo que esto demoró 16 años son difíciles de explicar, si es que tiene explicación. “La intención (de los acusados) fue hacer que la causa prescribiera”, sostuvo Bragagnolo, aunque aclaró: “Pero no podían hacer nada, porque el muerto estaba”.

El fin de la espera

En la última audiencia de este segundo juicio, la querella, a cargo del exfiscal federal Jorge Álvarez Berlanda, pidió penas de cuatro años prisión de cumplimiento efectivo para los imputados Andrés Espósito Salati, Gastón Fucks, Martín Exequiel Martínez y Alejandro Bartra, y de cinco para Alejandro Arvia, quien registra otras causas judiciales. Para todos reclamó, además, la inhabilitación absoluta por el tiempo de la condena.

En tanto, la fiscal Patricia Quirno Costa pidió para los acusados Espósito Salati y Martínez la pena de tres años de prisión, y para Fucks, Bartra y Arvia dos años, en ambos casos en suspenso.

El próximo jueves será el turno de los alegatos de las defensas y probablemente ese día se conozca el veredicto. El juicio está a cargo de un tribunal de menores integrado por los jueces Fernando Pisano, Alejandra Quinteiro y Diego Freedman.

Tras años y más años de apelaciones, Bragagnolo destacó el trabajo de su abogado: “Se peleó como un ninja contra los 15 abogados que pusieron los acusados”. Es por eso que, a pesar de todo, se anima a creer que exista una condena justa para ellos y para Matías, para que por fin su hijo pueda descansar en paz.

Cecilia Comerio, la mamá de Matías, habló pocas veces con la prensa. “Yo he tratado de mantenerla encapsulada en todo este problema porque es la madre”, expresó Bragagnolo, y añadió: “Es muy difícil procesar la tragedia para ella”. En una de las pocas declaraciones públicas que hizo la mujer, manifestó: “Nunca pensé que algo así podría pasarme, siento que no sé cómo seguir viviendo… Prefiero hablar solo de Matías, que era un sol”.

Fuente: TN

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