Julieta Nair Calvo, sobre el desafío de encarnar en Separadas a una mujer víctima de abuso: “Si esto ayuda a alguien, ya soy feliz”

La actriz abrió su corazón y dio detalles de cómo encara las fuertes escenas en la ficción de eltrece.

“Las primeras veces, me iba a mi casa con un dolor de cabeza tremendo y el llanto me brotaba en el set”. Las sensaciones que recorren el cuerpo del personaje que interpreta Julieta Nair Calvo en Separadas -la novela de eltrece- están a flor de piel. En este desafío, la actriz (que interpreta a Inés Fernández) va a ir dejando al descubierto un tremendo hecho que vivió años atrás cuando fue abusada.

Indagada por Ciudad por los capítulos que irán desmenuzando su fuerte historia en la ficción (al principio en confidencia con Marcela Kloosterboer, en su rol de Luján Alcorta), Julieta abrió su corazón y dio detalles de cómo fue llevar a cabo las grabaciones que se verán al aire: “Es un tema fuerte. Es realmente impactante tocar un tema así en un tira. No es que esto arranca en un capítulo y termina en el siguiente, intentamos que tenga una continuidad y que el proceso que pasa el personaje de Inés se vea lo más real posible”, comenzó diciendo.

“Esto es una novela y no se puede hacer exactamente como en la realidad por un montón de motivos. Obviamente sabemos que los casos (de abusos) siempre son distintos, entonces tratamos de hacerlo con el mayor respeto posible. A mí, gracias a Dios, nunca me pasó algo así pero por historias de chicas que me escribieron y que sí les pasó, también charlando mucho con el director y con mis compañeras, intentamos hacerlo lo más creíble posible y siempre con la finalidad de bajar un mensaje entre comillas, que es la de denunciar”, agregó.

-¿Cómo fue interpretar las primeras escenas?

-Las primeras escenas todavía nadie me había escrito porque no se sabía lo que estábamos grabando. Entonces fue todo un poco casi por intuición. Y cuando se vio la primera escena que salió al aire, que la que tuve con Vico D’Alessandro (Nicolás Alonso), recibí -literal- más de cien mensajes de chicas que me contaron un poco sus casos y me dijeron que les gustó mucho mi interpretación, que lo había hecho similar a lo que les pasó a ellas.

-¿Cómo fue recibir tantos mensajes de chicas que pasan o habían pasado por lo mismo?

-Fue una grata sorpresa para mí porque no sabía si estaba representando a alguien, o simplemente estaba haciendo mi propia interpretación. Pero es el personaje de Inés que le sucedió así. Fue maravilloso que todas las chicas hayan coincidido. Muchas me decían que eran igual mis gestos con las manos, o la voz, o cómo me agarraba el pecho. También me decían “a mí me pasó así cuando se lo conté a mi mamá”, o “cuando lo hablé con mis amigas”, o “me pasa eso cada vez que pienso en el tema”, “me sentí reflejada”, “gracias por contar estas historias”. No es que yo elegí contarlo, sino que lo acepté porque me pareció una historia fuerte y esos personajes terminan ayudando.

-¿Cómo te preparás para una escena así de fuerte?

-Siempre que se toma el riesgo de contar una historia así, obviamente sabemos que las escenas que se vienen siempre van a ser fuertes y van a ser tomadas con la mayor responsabilidad posible. Y con estas escenas hay una charla previa con el director, con los compañeros, con los que tengo que hacer cada diálogo. Y son fuertes.

-¿Qué pasaba una vez que se apagaba la cámara después de filmar una escena tan fuerte?

-Las primeras veces me pasaba que me iba a mi casa con un dolor de cabeza tremendo porque te metés mucho en el personaje y sucede algo terrible. Por ahí cuando estaba interpretándolo me brotaban las lágrimas porque es muy fuerte contar algo así. Más, después de haber leído los mensajes de las chicas que me abrieron su corazón, que eso para mí, es maravilloso y de mucho agradecimiento. Fueron muchísimos mensajes, estuve un par de días contestando, agradeciendo y dándoles fuerza porque la verdad es que son desgarradores. La mayoría me habla de abusos intrafamiliares y eso es fuertísimo. Después, de a poco fui entendiendo que hay que dejarlo en el set y soltarlo porque sino te traés todo eso a tu casa. Cuando leía los mensajes que me mandaron muchas chicas, lloré. Ningún mensaje fue negativo o diciendo que fue una falta de respeto. Todos los mensajes eran de agradecimiento, diciéndome que les sirvió para contarlo. Y esto es lo maravilloso de trabajar de esto y poder interpretar papeles duros o crueles, pero que dejen algo y que ese algo sea transformador.

-¿Que creés que va a suceder con el público, en especial con aquellos que se sientan identificados?

-Espero que lo puedan denunciar, decir. Creo que lo terrible es quedárselo para siempre guardado. Aunque sea muy difícil, lo sano está en poder decirlo. El personaje de Inés pasa por esto de no poder decirlo y que se lo guardó tantos años. Pareciera que fue un recuerdo que se tapó y que cuando sale, te acordás más detalles de los que creías. Y no lo decís porque sentís mucha vergüenza y culpa, que es lógica, aunque no debería ser así. Estar acompañado, decirlo y que te puedan ayudar es muy liberador. Si esto ayuda, dentro de mi lugar y dentro de una novela, a al menos a una sola chica que pasó por algo así; la hace hablar, denunciar o hacerla sentir mejor, ya soy feliz.

Fuente: ciudad.com.ar

+ sobre este tema

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp