“La valija de Lionel”

Lionel Messi y Antonela Roccuzo se emocionaron con el relato de Hernán Casciari: “Nos pusimos a llorar”

La Pulga y su esposa escucharon la última creación del escritor y no pudieron contener las lágrimas.

Lionel Messi todavía debe estar cayendo en la realidad que implicó capitanear a la Selección a ganar la Copa del Mundo en Qatar. El jugador no para de recibir muestras de admiración, agradecimiento, afecto y cariño de todos por lo hecho, por lo que ya debe tener la piel curtida de tanto reconocimiento.

Sin embargo, en las últimas horas se emocionó hasta las lágrimas con un cuento de Hernán Casciari que lo llevó a mandarle un mensaje para agradecerle. Es que el escritor había decidido escribir un relato dedicado a La Pulga por su talento jugando al fútbol, pero también por su forma de ser.

Fue en el programa radial “Perros de la calle” que Casciari había leído un adelanto de su cuento “La valija de Lionel”, que saldrá publicado en la Revista Orsai en febrero próximo.

El cuento está dedicado a Leo cuando era chico y se tuvo que ir de muy joven de la Argentina para poder cumplir su sueño de ser un jugador de alta competencia.

Cuando lo escuchó, Messi llamó al programa de Andy Kusnetzoff para agradecer al escritor por su relato: “Anto me mostró lo de Hernán. Lo que escribió, cómo lo contó. Fue impresionante, nos pusimos a llorar los dos porque es algo muy cierto. Quería mandarle un saludo, agradecerle y decirle que lo escuchamos, nos emocionamos y quería que lo sepa. Les mando un abrazo grande”, dijo Leo, emocionado por lo que acababa de escuchar.

Messi se emocionó con el texto de Casciari: "Con Anto nos pusimos a llorar"

“La valija de Lionel”, el cuento de Hernán Casciari

“Yo me acuerdo que los sábados del 2003, a la mañana, en el canal TV3 de Cataluña, se transmitía en directo los partidos de las inferiores del Barcelona. Los sábados a las 11:30 y los domingos a las 9:30. En los chats de argentinos emigrados se repetían dos preguntas: ‘¿Cómo hacemos dulce de leche hirviendo lata leche condensada?’ y ‘¿a qué hora juega el chico rosarino de 15 años que hacía goles todos los partidos?’. En la temporada 2003-2004, Lionel Messi jugó 37 partidos y convirtió 35 goles: el rating matutino de la TV catalana, esos sábados, superó al nocturno. Mucha gente empezaba a hablar de este nene. En las peluquerías, en los bares y en las tribunas del Camp Nou. El único que no hablaba era él“, comenzó.

“En las entrevistas post partido, todas las preguntas las respondía con un sí o con un no. A veces decía ‘gracia’ y después bajaba la vista, no hablaba mucho. Los argentinos emigrados hubiéramos preferido a un charlatán, pero había algo bueno cuando por fin hilvanaba una frase más o menos larga, se comía todas las eses y decía ful en lugar de falta. Descubrimos, con alivio, que era de los nuestros, de los que teníamos la valija sin guardar”, siguió.

En esa época había dos clases de inmigrantes en Barcelona: los que guardaban la valija en el ropero, ni bien llegaban a España, decían ‘vale’, ‘tío’ y ‘hostias’. Y los que teníamos la valija sin guardar manteníamos las costumbres, como por ejemplo el mate o el yeísmo. Decíamos yuvia, decíamos caye, para no olvidarnos. Empezó a pasar el tiempo. Messi se convirtió en el 10 indiscutido del Barça. Llegaron las Ligas, las Copas del Rey y las Champions. Y tanto él como nosotros, los inmigrantes, supimos que el acento era, de todas las cosas, lo más difícil de mantener. A todos nos costaba mucho seguir diciendo gambeta en vez de regate, pero al mismo tiempo sabíamos que era nuestra trinchera final. Y Messi fue nuestro líder en esa batalla. El chico, aquel que no hablaba, nos mantenía viva la forma de hablar”, agregó el escritor.

Messi nos hizo felices de una forma tan serena, y tan natural, y tan nuestra, que cuando empezaron a llegar los insultos desde Argentina no lo podíamos entender. Pecho frío. Solamente te importa la plata. Quedate allá. No sentís la camiseta. Sos gallego, no argentino. Si alguna vez renunciaste, pensalo otra vez. Mercenario. Viví quince años lejos de Argentina, y no se me ocurre pesadilla más espantosa que escuchar voces de desprecio que llegan del lugar que más querés en el mundo. Ni dolor más insoportable que oír, en la voz de tu hijo, la frase que escuchó Messi de su hijo Thiago: ‘Papá, ¿por qué te matan en Argentina?’ La renuncia de Messi a la Selección Argentina fue casi un alivio para nosotros, los inmigrantes. No podíamos verlo sufrir así, porque sabíamos cuánto amaba a su país y los esfuerzos que hacía para no romper el cordón umbilical”, prosiguió.

“Ahí ocurre, creo yo, el hecho más insólito del fútbol moderno: la tarde de 2016 en que Lionel se cansó de los insultos y decidió renunciar, un chico de quince años le escribió una carta por Facebook que terminaba diciendo: ‘Pensá en quedarte. Pero quedate para divertirte, que es lo que esta gente te quiere quitar’. Siete años después, Enzo Fernández, el autor de la carta, resultó el jugador revelación del Mundial de Lionel Messi. Al volver, ganó todo lo que le faltaba y cerró las bocas de sus detractores. Aunque algunos lo encontraron ‘por primera vez vulgar’ frente a un micrófono. Fue cuando dijo: ‘Qué mirá’, bobo, andá payá’. Para nosotros, los que vigilamos su acento durante quince años, fue una frase perfecta, porque se comió todas las eses y su yeísmo sigue intacto”, agregó.

“Ahora algunos inmigrantes ya volvimos; otros se quedaron. Y todos disfrutamos ver a Messi volver a casa con la Copa del Mundo en su valija sin guardar. Y ayer, como cada año, Messi volvió de Europa para pasar la Navidad con su familia en Rosario, para saludar a sus vecinos. Sus costumbres no cambian. Lo único que cambia es lo que nos trajo en la valija”, cerró Casciari.

'Messi y su valija': El cuento emotivo de Hernán Casciari en #Perros2022

Fuente: eltrece

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