Marta Betoldi, autora de Separadas: “Definir a la mujer por su vínculo con un hombre es patriarcal”

La guionista de la nueva ficción de eltrece nos cuenta por qué esta historia no tiene nada que ver con rupturas de pareja, amores frustrados ni romances de novela.

No son tiempos fáciles para aquella ficción que se proponga contar la historia de un grupo de mujeres como Separadas, la nueva tira de Polka para la pantalla de eltrece. En una época de profundos y valiosos cambios todo es puesto en crisis y obliga a replantear conceptos muy arraigados, como aquel que indica que una mujer sólo se puede separar de un hombre.

Marta Betoldi, autora de la ficción que pronto llegará a la pantalla, habló, en exclusiva, con eltrecetv.com acerca de estos cambios y de cómo las separaciones pueden ir mucho más allá de lo que respecta a una pareja. Separarse implica también tomar distancia de hijos, de la propia historia, de amistades tóxicas, del pasado, de las situaciones que hacen mal. Nos separamos, porque ya no queremos estar junto a… prejuicios, mandatos, pasados dolorosos, personas que nos dañan.

La guionista, que se encuentra por estas horas en Europa se presta a una charla sin condicionamientos. “Hola, acá en Londres es medianoche” dice, como si se tratara de la ambientación de una de sus escenas de ficción.

—El título Separadas parece definir a la mujer a partir de su vínculo con un hombre…

—Definir a la mujer por su vínculo con un hombre es patriarcal, “separada de un hombre”, pero en Separadas, las protagonistas toman distancia de un modelo que ya no funciona a partir de un elemento externo que explota, que hace estallar sus vidas… La Justicia pone a lupa sobre ellas y tienen que demostrar que son inocentes y descubren que la única manera de lograrlo, de salir de esta, es hacerlo juntas.

—Entonces, si no se separan de un hombre ¿por qué “están separadas”?

—Son mujeres que deconstruyen, que se separan de un modelo patriarcal que ya no va más, que ya no funciona. Se separan del maltrato, del abuso, de los mandatos y automandatos; se separan de lo que que ya no quieren.

—¿Cómo lográs erradicar los estereotipos de belleza en la ficción?

—Creer que porque una mujer es linda, rubia o está en forma es tarada, es un concepto machista. En Separadas, estas siete mujeres, que nada se parecen entre sí, rompen con esta concepción patriarcal: eligen no criticarse entre sí, entiende que solo podrán salir adelante si están unidas.

—Parece difícil lanzarse a escribir una historia con mujeres como protagonistas en tiempos de cambios, de lucha…

—Es difícil cuando se cree que la ficción está obligada a saldar una deuda que tiene la sociedad. La verdad es que hacemos todo lo humanamente posible para no cometer errores, pero también estamos aprendiendo en el camino. Por mi parte, no me siento abanderada de nada, pero escribí Socias hace muchos años y ahí ya hablamos de aborto, de pañuelos verdes cuando todavía no había pañuelos verdes y también de pañuelos celestes, de historias que nada tenían que ver con mujeres que se desesperan buscando marido.

—Entonces, si no son personajes que responden al modelo patriarcal de heroína de ficción, cómo son las Separadas

—Son siete mujeres diferentes, cada una enfrentándose a mandatos impuestos por la sociedad y también autoimpuestos, y ese proceso, claro, va a dejar cicatrices, las va a convertir en seres únicos, pero no perfectos. Yo digo que mis personajes tienen “fallas de origen”. En todas las ficciones que escribí, en el primer capítulo, si puedo, pongo de rodillas a mis personajes, que se vean obligados a levantarse y huir, pero no porque quieran escapar, sino porque se ven obligados a salir adelante. Las cicatrices no los estigmatiza, sino que potencia la resiliencia. Son mujeres de alta resistencia, no son mujeres estereotipadas que van livianas por la vida… Y su mayor antagonista es su propia neurosis.

La charla sigue y Marta Betoldi, enamorada de los personajes, los describe: una mujer que, a los 40 años, debe reinsertarse en el mercado laboral, que quiere retomar la Universidad y las riendas de la vida que postergó en pos de a felicidad de la pareja ¡y ya no más! Una chica con retraso madurativo que lucha contra los prejuicios y le dice a la sociedad “¡acá estoy!”; una mujer que fue abusada y se acoraza para dejar de sentir, porque lo único que sintió en su vida fue dolor; una mujer que fue madre 15 y otra que, tras haber abortado, ahora quiere ser madre . Esas son las Separadas.

Tomar distancia. Soltar. Seguir adelante sin mirar atrás, sin culpa, quizás con un poco de miedo, de incertidumbre, pero con determinación. Separarse. En tiempos de lenguaje inclusivo, quizás también sea momento de repensar las palabras.

Fuente: eltrecetv.com.ar

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