Otro crimen impune y un sujeto dos años preso

Durante un debate bajo a modalidad de juicio por jurados, realizado en el Tribunal en lo Criminal Nº 3, el jurado dio el veredicto de NO CULPABLE a Felipe Delías un sujeto que estuvo preso durante dos años, hasta el desarrollo del debate, y acusado de la muerte, en ocasión de robo, de Tomás Schwab, un vecino de Santa Trinidad, de 91 años, que vivía en la avenida Libertad al 475 de la primera colonia alemana.

Felipe Delías, de 22 años, vivía a 2 cuadras de la casa de la víctima, prácticamente lindando los patios. El hecho ocurrió entre el 28 y el 29 de noviembre del 2019. Sobre Delías pesaba la acusación de la autoría de este homicidio criminis causa, es decir, cometido para ocultar otro delito.

Un jurado compuesto por 12 personas –seis hombres y seis mujeres-, creyeron lo declarado por Elias, o no alcanzo lo argumentado por el Fiscal Dr. Jorge Viego, durante el alegato, en el que solicitaba la pena perpetua

Como para llegar a ese veredicto, se necesita la unanimidad de votos, quedó en claro que las pruebas presentadas en la evidencia y con los testimonios, no fueron sufiientes, y tras dos horas de deliberación no se llegó a la unanimidad requerida para la pena mayor en el código Penal, y los jueces del Tribunal ordenaron INMEDIATA LIBERTAD a Delías

Los abogados defensores, plantearon al inicio del juicio –lo hizo la Dra. Bárbar Sager-, la hipótesis que la noche del hecho, Delías se dirigía a su casa, cuando fue abordado por dos personas que le solicitaron que le guardaran, determinados elementos. La Dra. Sager dijo expresamente que Delías “cometió el error”, de aceptar estos elementos, y garantizó oportunamente que “al final de este juicio, se iba a demostrarse la no culpabilidad” de su defendido, hecho que sucedió

¿Como se pide? Carta de los hijos de Tomás Schwab.

Un asesino suelto en Suárez

LA JUSTICIA FALLÓ. El Jurado dictó su Fallo y falló. Dejó en libertad a un ASESINO.

Éste es el triunfo de la injusticia.

Y por segunda vez somos víctimas. 

A su ausencia nos fuimos acostumbrando. A la falta de justicia no nos acostumbraremos nunca. Y esperamos que la sociedad no se adormezca ni se acostumbre tampoco.

Nuestro padre no tiene libertad ni vida. Y el ASESINO está libre.

Para nosotros es un dolor tan grande, tan profundo, aplastante, que nunca pensamos vivir… Más aún que su muerte, a la que poco a poco íbamos aceptando. Pero esta decisión de la ‘Injusticia’ acrecienta enormemente lo sufrido. Es como vivir una segunda muerte…

Para nosotros, quien estaba en el banquillo de los acusados es y será siempre el ASESINO DE NUESTRO PADRE. Para sí mismo también, aunque lo niegue. Pesará sobre su conciencia y la  de su familia.

Fue ‘DECLARADO NO CULPABLE’, que no es lo mismo que ‘SER INOCENTE’. Para lo primero sólo se necesitó no alcanzar unanimidad en el Jurado. Para ser inocente se necesita mucho más que mentir. Se necesita ser buena persona, honesto, noble, tener las manos ‘limpias’. No es éste el caso.

Como tampoco salir de la cárcel es tener LIBERTAD.

Caminará por la calle con la cabeza gacha, como la tuvo durante los dos días del juicio. ¿Por qué no mirar a las personas a la cara? Porque su mirada torva esconde un CRUEL ASESINATO.

El victimario terminó constituyéndose en víctima. El jurado empatizó con Felipe D’Elias. Y le creyeron. Creyeron el relato de un ASESINO que tuvo dos años para inventar y memorizar. Con la VÍCTIMA, TOMÁS SCHWAB, no empatizaron, porque los muertos no hablan.

Nosotros NO empatizamos. La sociedad tampoco lo hará. Cometió un crimen cruento y ensució a otras personas. Es un cínico que inventó una historia, sobre la base de las pruebas y lo desarrollado en el expediente, cuando en principio se había AUTO INCRIMINADO.

¿El resultado de este juicio es un tema de valores?

Los jurados, ¿qué preparación tienen? ¿Cuánto le importan las víctimas?

A nadie le importa mucho la justicia. Infortunadamente, solo reaccionamos cuando nos toca. Los miembros del jurado sabrán lo que pasamos cuando les toque vivir algo así.

Tampoco a nadie le importa un ‘viejo’ muerto. Para nadie que haya conocido a nuestro padre era un viejo X. En nuestra familia, era EL ABUELO para sus 18 nietos, el PADRE para sus 7 hijos, la persona más anciana de la colonia. Una persona honesta, trabajadora, HONORABLE, que vivía con VERDAD. En esta sociedad los ancianos son descartables. No importa la vida que llevaron ni su aporte a la sociedad. Pero a los ASESINOS y otros delincuentes se los libera… ¿Para que aporten QUÉ?

Y lamentablemente los delincuentes tienen todos los derechos, que los lleven, los traigan, elegir el tipo de juicio que tendrá, que  los escuchen, les crean… Y si el resultado es desfavorable pueden apelar. Nosotros, las víctimas, NO.

Nosotros sabemos quién es el ASESINO. La familia también…

La madre, que lavó zapatillas ensangrentadas, sabe a qué hora regresó su hijo, vio las cosas que tenía…

El padre mintió, el ASESINO también. Y ensució a otras personas a las que tildó de delincuentes, sabiéndose  autor de este cruento crimen.

Para nosotros es LA FAMILIA DE UN ASESINO.

Que se cuiden del ASESINO de nuestro padre, SU HIJO.

Que se cuiden de quien  –sabiendo amenazada a su familia– no les avisó, si creen su relato. Se fue a tomar cerveza con un amigo después de asesinar a nuestro padre.

Que se cuiden, porque cuando necesiten a su hijo, no estará.

¿Frialdad? ¿Cinismo? ¿Psicopatía?

Nuestro padre descansará en paz??

El ASESINO y su familia no la tendrán nunca, porque sobre su conciencia y vida pesa un CRIMEN ABERRANTE.

La familia ganó un juicio. Ahora tienen un asesino en casa.

Esperamos que la vida se encargue de hacerle pagar la condena que la Justicia no le dio y merece. No dudamos que la condena social estará. 

Hijos de Tomás Schwab.

Fuentes Canalsiete y LaNueva Radio Suarez

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