Dirigentes, socios y vecinos del Club Alem inauguraron un mural en una de las paredes exteriores de la institución, una obra que había comenzado a gestarse antes de la inundación del 7 de marzo y que finalmente pudo concretarse como un símbolo de identidad y recuperación, luego de uno de los momentos más difíciles para el club y el barrio.
La iniciativa surgió a partir de una idea que la comisión directiva venía madurando desde hacía tiempo. “Este paredón era un pizarrón para hacer algo. Hace muchos años había un dibujo que se fue borrando y después de la inundación, cuando el club empezó a recuperarse un poquito, los chicos del club lo pintaron todo de blanco y fue el momento para idear algo”, explicaron. Fue entonces cuando contactaron a Emanuel, vecino del sector, exjugador del club y muralista, para darle forma al proyecto.
El mural refleja las distintas disciplinas que se desarrollan en la institución: boxeo, a través del gimnasio Alem Box que funciona desde hace más de una década, básquet masculino y femenino y bochas. “La idea era mostrar las actividades del club y pensar un poco más en la gente que pasa por afuera, en el barrio, más que en lo interior”, señalaron.
Para Emanuel, la obra tuvo además un fuerte valor personal. “Para mí fue un placer y un honor. Vengo a jugar al básquet desde que tengo cinco o seis años y siempre quise pintar esta pared, siempre tuve ese sueño, y muchos años después lo pude concretar. Cuando me dijeron, enseguida dije que sí”, contó. También recordó que el trabajo se vio interrumpido por la emergencia climática: “Habíamos empezado antes de la inundación, estábamos sacando fotos para ver cómo iba a quedar y después se pudrió todo. Esto también fue un proyecto para reconstruir un poco la identidad del club”.
La inauguración del mural se dio en un contexto aún complejo para la institución, que fue una de las más afectadas por el temporal. “Te emociona, porque fue muy duro. Acá entró mucha agua, se perdió todo. El club quedó devastado, se rompieron los pisos, se suspendieron las actividades y muchos chicos se fueron a otras canchas de la ciudad”, relataron. Según detallaron, en algunos sectores el agua alcanzó el metro y medio de altura.
Si bien se logró reabrir parte de las instalaciones para retomar las actividades, desde el club admitieron que la recuperación está lejos de haber terminado. “Queda muchísimo por recuperar. Todavía hay cosas para limpiar, faltan vestuarios nuevos y se siguen sacando elementos que quedaron estropeados. A la gente del barrio también le cuesta, pero de a poco el club se va poniendo de pie”, destacaron.
El mural quedó así como una marca visible de esa reconstrucción, un gesto de pertenencia y una señal de que, pese a las dificultades, el Club Alem sigue de pie y proyectándose hacia adelante.
