Sandra Sosa reclama una respuesta de la obra social de los Camioneros para que su marido, Mauro Ojeda, pueda acceder a una cirugía de cadera que, según las órdenes médicas, debe realizarse con carácter urgente. La mujer asegura que el hombre permanece con fuertes dolores, se moviliza con muletas y que la demora en la cobertura está afectando también la economía familiar.
Según relató Sosa, el problema comenzó en noviembre, cuando Mauro empezó a sentir dolores en la zona de la cadera. En un primer momento fue diagnosticado con hernias de disco y recibió un bloqueo como tratamiento. Sin embargo, como el dolor persistía, le realizaron una nueva resonancia y detectaron una necrosis bilateral de cadera.
En mayo, Mauro fue sometido a un procedimiento denominado forage, pero la intervención no dio el resultado esperado. Tras una nueva consulta médica, le indicaron que necesita una prótesis. Actualmente, de acuerdo con el relato de su esposa, tiene cada vez más dificultades para desplazarse, utiliza muletas y padece fuertes dolores.
Sosa afirmó que, ante la falta de respuestas de la obra social, tuvieron que recurrir a una abogada para iniciar recursos de amparo. También cuestionó las dificultades que encontró para comunicarse con el personal encargado de atender su caso. “Nunca me respondieron y fui muchas veces a buscar a Franco, que supuestamente es la persona que yo tenía que verlo y nunca nunca lo encontré”, relató.

La familia también enfrenta el alto costo del tratamiento. Según Sosa, las prótesis tienen un valor aproximado de 6 millones de pesos cada una sin factura, mientras que con factura se debe sumar un 35%. A eso se agregan alrededor de 2 millones de pesos correspondientes al médico. Además, advirtió que, después de la primera intervención, dentro de 30 o 40 días deberían afrontar nuevamente el costo de la prótesis para la otra cadera.
La mujer remarcó que Mauro es camionero desde aproximadamente los 25 años y que actualmente se encuentra de licencia laboral. “Hoy que los necesita, ellos no responden”, sostuvo, al señalar que el descuento correspondiente a la obra social continúa figurando en el recibo de sueldo.
La cirugía estaba prevista para el día siguiente a la entrevista, pero Sosa aseguró que el médico solicitó la internación de manera urgente y que, por la demora en la autorización y la entrega de las prótesis, temen no llegar a esa fecha.
La situación también repercute en la economía familiar. Sosa explicó que el ingreso de Mauro durante la licencia es reducido y que ella trabaja, pero debe destinar buena parte de su tiempo a realizar trámites, cuidar a su hija y acompañar a su marido. “No sé qué más hacer. Te da impotencia”, expresó.
Mientras espera una respuesta de la obra social, la familia continúa solicitando ayuda económica para afrontar los gastos. Sosa indicó que mantienen activo el alias utilizado anteriormente, a su nombre, Sandra Sosa, y agradeció a quienes ya colaboraron.
La mujer también planteó la dificultad que tendría para llevar a Mauro a una guardia si su estado empeora, ya que, según explicó, tiene cerca el Hospital Penna pero allí podrían no recibirlo por contar con obra social. “¿Cómo le explico a la gente que la obra social no me está respondiendo?”, planteó.





