En medio de la creciente preocupación por el financiamiento del transporte público en Bahía Blanca, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) salió a rechazar de plano una posible reducción de frecuencias y recorte del servicio nocturno de colectivos. El secretario general del gremio, Ricardo Pera, apuntó directamente contra el Municipio y advirtió que, de no mediar una solución, el conflicto podría agravarse en los próximos días.
“La responsable del contralor del transporte en Bahía Blanca es la municipalidad”, sostuvo Pera, al remarcar que la comuna debe garantizar que lleguen los fondos necesarios a las empresas prestatarias y realizar los cálculos tarifarios correspondientes. En ese sentido, cuestionó la falta de definiciones oficiales sobre el futuro del servicio: “Vemos con mucha preocupación que no entiendan que esto va a durar hasta que los empresarios no paguen el sueldo de los trabajadores y ahí va a explotar”.
Las declaraciones se producen luego de que trascendiera la posibilidad de una disminución en las frecuencias, especialmente durante la noche, en el marco del reclamo empresario por el aumento de costos operativos y la caída en la cantidad de pasajeros transportados. Desde la UTA remarcaron que el colectivo sigue siendo el medio más accesible para los usuarios. “Hoy no comprás un alfajor con lo que sale un costo de transporte”, graficó el dirigente, al señalar que ninguna otra alternativa —como taxis, remises, combis o aplicaciones— ofrece tarifas comparables.
Pera alertó además que algunas líneas ya comenzaron a resentir el servicio antes de la medianoche. “Hay empresas que ya hoy una hora antes de la medianoche ya no anda más un colectivo”, afirmó. Y fue más allá al advertir sobre un posible escenario de mayor ajuste: “Yo creo que va a terminar siendo de siete a nueve el colectivo y no más”.
El referente sindical también puso el foco en el impacto que una merma del servicio tendría tanto para los pasajeros como para los trabajadores. Según expresó, la reducción de unidades en circulación genera malestar entre los usuarios, que terminan responsabilizando a los choferes. “Empiezan a sacar coches de la calle y con quién se la va a agarrar la gente, con los mismos trabajadores”, señaló.
En paralelo, advirtió por el deterioro de la flota y la falta de renovación del parque automotor. “Tenemos coches que no se renuevan, tenemos un parque automotor viejo”, dijo, y destacó el esfuerzo diario del personal para sostener la prestación: “Los chóferes por momentos hacen magia con los coches que tenemos”.
Desde la UTA insisten en que la discusión no sólo involucra la calidad del servicio, sino también la preservación de los puestos laborales y el acceso al transporte para miles de vecinos. Mientras tanto, crece la expectativa por una definición del Municipio y de las empresas sobre el futuro de las frecuencias, en especial en el horario nocturno.
