La reducción del servicio de transporte público en Bahía Blanca, implementada por las empresas San Gabriel y Rastreador Fournier, continúa generando fuertes reclamos por parte de los usuarios, especialmente en el inicio de la semana laboral, donde se evidenciaron mayores complicaciones para trasladarse.
Desde la Comisión de Usuarios Testigos, Cecilia Metlicich describió el impacto de la medida, que combina frecuencias de sábado con horarios más acotados. “Deja los horarios con frecuencia de sábado, pero encima empieza más tarde y corta demasiado temprano, porque a las 20:30 la gente está saliendo de su trabajo, los chicos que estudian también”, expresó.
La situación se agrava en sectores periféricos, donde las alternativas de movilidad son limitadas. “Seguramente los lugares más alejados como Cerri no tienen la posibilidad de salir en bici o irse caminando, salir un rato antes no alcanza, es imposible”, advirtió.
Ante este panorama, los usuarios buscan que el tema sea tratado de manera urgente en el ámbito institucional. “Quisiéramos poner esta cuestión en la mesa de transporte en el Concejo Deliberante, no solo como usuarios, sino como usuarios testigos”, planteó Metlicich.
Si bien reconocen el contexto económico que atraviesa el sistema —marcado por el aumento de costos y la caída en la cantidad de pasajeros—, desde la comisión alertan sobre un efecto contraproducente. “Esto es un arma de doble filo, porque el que se baja ahora ya no se sube más”, sostuvo, en referencia al riesgo de que más usuarios abandonen el transporte público.
En ese sentido, propusieron alternativas para sostener el servicio sin afectar tanto a los pasajeros. “En horarios no pico tal vez podrían pasar minibuses o combis, eso reduciría bastante el consumo de combustible”, sugirió.
Además, Metlicich remarcó que el problema no es nuevo y se profundiza con las recientes medidas. “Ya no teníamos el servicio nocturno, que era un problema, y ahora que empiece a las 6:30 complica a muchísima más gente”, señaló.