El Pequeño Cottolengo de Bahía Blanca atraviesa una situación crítica a raíz del retraso en los pagos de las obras sociales IOMA e Incluir Salud, una problemática que pone en jaque el funcionamiento cotidiano de la institución donde residen 55 mujeres con discapacidad.
La Hermana Eugenia, referente del hogar, explicó que desde diciembre no recibían pagos de Incluir Salud y que la situación se volvió cada vez más difícil en los últimos meses. “Es una situación compleja, compleja. No queremos que nos robe la esperanza, como decía el Papa Francisco, pero tampoco queremos quitarle importancia a la gravedad que esto tiene”, expresó.
Según detalló, de las 55 mujeres que viven en el hogar, 35 cuentan con cobertura de Incluir Salud y otras 12 dependen de IOMA, las dos obras sociales que actualmente presentan mayores atrasos en los pagos. “IOMA venía bien y de repente se fue atrasando. Hoy estamos sin recibir pagos y con Incluir Salud veníamos desde diciembre sin novedades”, sostuvo.
La religiosa contó que el viernes pasado recibieron finalmente un desembolso parcial de Incluir Salud, luego de varios meses de gestiones y reclamos. “Se logró mover algo de Incluir Salud y eso nos ayudó a terminar de pagar los sueldos de abril y responder a las cargas sociales, pero es apenas una cuarta parte de la deuda”, explicó.
La preocupación principal de la institución pasa por poder sostener el pago de salarios y la compra de medicación para las residentes. “El sueldo y la medicación son la preocupación más grande”, afirmó la Hermana Eugenia.
A pesar del complejo escenario financiero, destacó el acompañamiento de la comunidad bahiense y de distintas organizaciones locales que colaboran para mantener el funcionamiento diario del hogar. “Gracias a la comunidad de Bahía y a instituciones como la Coope podemos sostener la comida, los pañales, la higiene personal y la limpieza”, señaló.
En ese sentido, remarcó que el reclamo no apunta a solicitar ayuda solidaria sino a exigir el cumplimiento de derechos básicos para personas en situación de extrema vulnerabilidad. “No estamos pidiendo caridad. Estamos haciendo sentir un derecho que se está vulnerando”, aseguró.
La referente del Pequeño Cottolengo también advirtió que la problemática excede a la institución bahiense y refleja una situación más amplia que atraviesa al sistema de discapacidad en el país. “Es una realidad nacional. La discapacidad, como los jubilados y otros sectores vulnerables, está siendo agredida”, sostuvo.
Finalmente, la Hermana Eugenia recordó que muchas de las mujeres alojadas en el hogar no tienen contención familiar y dependen exclusivamente de la institución. “Son mujeres discapacitadas y que no tienen familia. Nosotros somos lo que tienen para defenderlas”, concluyó.
