
La histórica Sociedad Espiritista Paz y Elevación atraviesa uno de los momentos más delicados desde su creación. En medio de una extensa disputa judicial y familiar por la propiedad de los templos fundados por Teresa Bruno, conocidos popularmente como los templos de la Hermana Teresa, las sedes de Bahía Blanca y Punta Alta permanecen cerradas, mientras crece la preocupación entre fieles y colaboradores por el futuro de las actividades espirituales y sociales que allí se desarrollaban.
El conflicto enfrenta desde hace casi una década a integrantes de la familia de la fundadora con una fundación paralela que, según denuncian desde la asociación original, tomó control de los inmuebles luego de que una de las hijas de Teresa Bruno conformara otra entidad y registrara las propiedades como patrimonio propio.
Juan Carlos Rochón, nieto de la fundadora e integrante de la Sociedad Espiritista Paz y Elevación, aseguró que el objetivo de quienes hoy reclaman la reapertura es “cumplir el sueño y la misión” de su abuela. “Nuestra comunidad es ayudar. Lo único que estoy haciendo como nieto de sangre de la Hermana Teresa es cumplirle su misión, y su misión era ayudar a la gente”, expresó.
La entidad, registrada como asociación civil y entidad religiosa ante la actual Secretaría de Culto bajo el legajo N°612, sostiene que los inmuebles nunca pertenecieron al patrimonio personal de Teresa Bruno, sino que fueron adquiridos con donaciones de fieles para sostener el culto espiritista y distintas acciones comunitarias.
El abogado de la institución, Ricardo Tapia, explicó que “las escrituras son muy claras” y afirmó que Teresa Bruno “no fue titular en la compra”, sino administradora de bienes destinados a la continuidad del culto y las tareas solidarias. “Las escrituras dicen que el origen de los fondos son donaciones de los fieles y el destinatario va a ser la sociedad Paz y Elevación que continúe el culto”, señaló.
Según detalló el letrado, el conflicto se originó formalmente en 2016, cuando la entonces presidenta de la fundación tomó posesión de los templos. “Rompen las cerraduras y nosotros iniciamos un interdicto para recuperar la posesión, en el cual resultamos favorecidos por la Justicia”, sostuvo.
La disputa avanzó luego en el marco de la sucesión de Teresa Bruno. Tapia aseguró que las propiedades fueron incorporadas “como si integrasen el patrimonio” de la fundadora y que, a partir de allí, comenzó una larga batalla judicial que atravesó distintas instancias. En primera instancia, el juez Federico Bostal falló a favor de la Sociedad Espiritista, al considerar que se trataba de “derechos personalísimos” y no patrimoniales. Sin embargo, la Cámara revocó esa resolución y ordenó entregar la posesión a la fundación.
Actualmente, la causa continúa en trámite ante la Suprema Corte bonaerense, mientras la asociación denuncia haber sido desalojada “sin sentencia firme”. “El recurso extraordinario no tiene efecto suspensivo y la sentencia se sigue ejecutando”, explicó Tapia.
En paralelo, desde la entidad remarcan el impacto social que generó el cierre de los templos. Rochón aseguró que en ambos espacios se desarrollaban actividades solidarias permanentes, como asistencia alimentaria, entrega de ropa y contención para niños y adultos mayores.
“Tenemos un espacio que se llama ‘Ayúdanos a ayudar’, donde recolectamos ropa, víveres y alimentos no perecederos para distintos comedores de Bahía Blanca y Punta Alta”, contó. También mencionó el funcionamiento del “Jardín de la Fe”, donde se realizaban meriendas y actividades recreativas para chicos.
“Esto es como si cerraran la Catedral”, lamentó Rochón al referirse al cierre del templo bahiense, donde se realizaban ceremonias religiosas y encuentros comunitarios. “La gente viene a rezar por sus enfermos y por sus problemas. Hay muchísimas obras que se hacen acá”, agregó.
Tapia, por su parte, cuestionó que la fundación pueda ejercer formalmente el culto espiritista. “El Ministerio de Culto dice que una fundación no puede ejercer el culto, por lo tanto no puede ser propietaria de bienes destinados a esa finalidad”, afirmó.
Mientras la resolución definitiva sigue esperando tratamiento en la Suprema Corte bonaerense, los templos continúan cerrados y el conflicto suma tensión entre cuestiones familiares, jurídicas, religiosas y sociales que atraviesan a cientos de fieles de Bahía Blanca, Punta Alta y la región.
Esta entrada ha sido publicada el 20 de mayo, 2026 17:00
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