
En el marco de las campañas de concientización sobre primeros auxilios y emergencias cardiovasculares, desde la Fundación Cardio Ayuda de Bahía Blanca volvieron a insistir en la importancia de que la comunidad aprenda maniobras básicas de RCP y el uso del DEA, el desfibrilador externo automático. Ignacio Cangelosi, instructor de la entidad, explicó que actuar durante los primeros minutos puede ser determinante para salvar una vida y remarcó que “son cinco pasos nada más” los que cualquier persona puede aprender.
“Hablar de RCP es hablar de salvar vidas. Y es tan fácil porque son cinco pasos nada más que pueden salvar una vida”, sostuvo Cangelosi al detallar el protocolo básico de actuación frente a una persona inconsciente.
El instructor explicó que el primer paso es verificar que el lugar sea seguro tanto para quien asiste como para la víctima. “Si nosotros nos lesionamos o nos pasa lo mismo que a la víctima, no vamos a poder ayudar”, señaló.
Una vez garantizada la seguridad de la escena, el segundo paso consiste en comprobar el estado de conciencia de la persona mediante estímulos verbales y físicos. “Con golpes en el pecho y una voz fuerte, clara y directa vamos a decirle: ‘¿Estás bien?, ¿me escuchás?, abrí los ojos’”, indicó.
Si no hay respuesta, el tercer paso es activar inmediatamente el sistema de emergencias. En Bahía Blanca y la región, el número habilitado es el 107. “Si estamos solos vamos a llamar nosotros mismos, y si hay alguien más le pedimos que llame y que consiga un DEA”, explicó.
El cuarto paso es verificar si la víctima respira. Según detalló Cangelosi, la evaluación debe hacerse durante 10 segundos observando movimientos del pecho y acercando la mejilla a las vías respiratorias para percibir el aire. “Si la persona no reacciona y encima no está respirando, automáticamente pasamos al quinto paso, que es la maniobra de RCP”, remarcó.
Sobre la técnica de reanimación, el instructor indicó que las compresiones deben realizarse “en el centro del pecho”, con los brazos extendidos y una profundidad aproximada de cinco centímetros. “La teoría dice 5 centímetros, pero también dice fuerte”, afirmó.
Además, explicó que el ritmo correcto es de entre 100 y 120 compresiones por minuto y que las maniobras no deben interrumpirse salvo en cuatro situaciones: si la víctima reacciona, si llega un DEA, si otra persona toma el relevo o si arriba la ambulancia.
Cangelosi destacó especialmente la importancia del desfibrilador externo automático y aseguró que su utilización combinada con RCP puede elevar significativamente las posibilidades de supervivencia. “El DEA tiene una alta probabilidad de sobrevida de la víctima si lo utilizo junto con las compresiones torácicas. Elevan a un 80% la probabilidad de sobrevida”, sostuvo.
Desde la Fundación Cardio Ayuda remarcaron que no es necesario tener conocimientos médicos para actuar ante una emergencia y señalaron que la clave está en capacitarse previamente. “Esto es algo muy sencillo de realizar. Solamente con tomar nuestros cursos y practicar, las personas pueden actuar de manera eficiente”, explicó el instructor.
La organización lleva más de diez años realizando capacitaciones en empresas, instituciones y espacios comunitarios de Bahía Blanca y la región. También impulsa campañas para fomentar la instalación de DEA en lugares públicos y privados.
“Siempre tratamos de que las personas y las empresas inviertan en este elemento tan fundamental. Ante salvarle una vida a una persona no hay dinero que valga”, concluyó Cangelosi.
Esta entrada ha sido publicada el 20 de mayo, 2026 19:00
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