A poco más de un año de la inundación que golpeó con fuerza a Bahía Blanca y General Daniel Cerri el 7 de marzo de 2025, una historia nacida en medio del desastre encontró una nueva forma de llegar a los más chicos. Se trata de Mi amigo Antonio, un libro infantil escrito por Rocío Falcón e ilustrado por la bombera voluntaria y artista cerrense Irina Fabrizzi, que fue presentado recientemente en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
La obra está inspirada en Liam, un niño de entre cuatro y cinco años de General Daniel Cerri que, durante los días de evacuación y refugio, encontró compañía y tranquilidad en un caracol al que llamó Antonio. Según contó Fabrizzi, la historia llegó a sus manos a través de familiares y personas vinculadas al cuartel de bomberos local, donde el pequeño se había refugiado junto a su familia.
“De todas las historias que fuimos escuchando esos días, a mí me pareció que la de Liam tenía un poquito de todas las demás”, explicó la ilustradora en Siete Mundo. Y agregó que eligió ese relato porque reflejaba situaciones comunes a muchas familias afectadas por la inundación: abandonar la casa, buscar refugio y aferrarse a alguien o algo para atravesar la incertidumbre.
Fabrizzi destacó que el comportamiento del niño durante aquellos días fue uno de los aspectos que más la sorprendió. “Él estaba muy tranquilo ese día y después su mamá me cuenta que venía de la mano también de que había encontrado este amigo”, señaló en referencia al caracol que inspiró al personaje central del cuento.
El objetivo del libro es brindar una herramienta para que los niños puedan hablar sobre lo ocurrido y procesar emociones vinculadas al miedo y la angustia. “La idea fue que los chicos puedan con este libro expresarse y un poco dejar de tener miedo a las tormentas y a los vientos”, afirmó la bombera e ilustradora.
La respuesta de los lectores más pequeños confirmó esa búsqueda. Durante presentaciones realizadas en escuelas, los chicos comenzaron a relacionar las ilustraciones con sus propias experiencias durante la inundación. “Empiezan a tomarlo como propio. Dicen ‘el auto está inundado como el de mamá’ o ‘yo también estuve arriba del techo’. La idea es que puedan charlarlo a través del cuento”, relató.
La primera presentación de Mi amigo Antonio se realizó en el cuartel de Bomberos Voluntarios de General Daniel Cerri, un lugar elegido especialmente por su significado durante la emergencia. “Fue el refugio de muchas personas. Nuestro cuartel también se inundó, pero al ser de dos pisos pudimos refugiar a mucha gente”, recordó Fabrizzi.
Posteriormente, el libro fue presentado en dos espacios de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires: uno impulsado por la editora Marita Berenguer y otro organizado por la Asociación de Dibujantes de Argentina (ADA), de la que Fabrizzi forma parte. Allí también desarrollaron el taller “Creá tu amigo Antonio”, una actividad destinada a que los niños elaboraran sus propios personajes y compartieran experiencias.
Además de su trabajo como ilustradora, Fabrizzi participó activamente de las tareas de asistencia durante la inundación como integrante de los Bomberos Voluntarios de General Daniel Cerri. Esa experiencia también influyó en la construcción visual del libro. “La idea era representar a toda esa persona que ayudó, porque un poco ese día todos se vistieron de bomberos. El que tenía la posibilidad de ayudar, lo hizo”, expresó.
Actualmente, Mi amigo Antonio se comercializa directamente a través de las redes sociales de Rocío Falcón e Irina Fabrizzi. Según explicaron sus creadoras, la decisión busca mantener un precio accesible para que más niños puedan acceder a la historia.
