
La entrada en vigencia del nuevo aumento en la tarifa de taxis volvió a poner sobre la mesa la compleja realidad que atraviesa el sector en Bahía Blanca. Si bien los choferes reconocieron que la actualización de los valores era necesaria para afrontar el incremento de costos, advirtieron que la medida podría profundizar la caída en la demanda y favorecer aún más el crecimiento de las aplicaciones de transporte.
“Es necesario, pero tenemos la contra de los Uber y los Didi”, sostuvo uno de los taxistas consultados, quien remarcó que la principal preocupación del sector pasa por la diferencia de condiciones con las plataformas digitales. En ese sentido, consideró que el Municipio debería intervenir para “emparejar todos juntos”, tal como ocurrió años atrás entre taxis y remises.
Los trabajadores señalaron que la competencia con los servicios de aplicaciones se convirtió en uno de los principales desafíos para la actividad. “Es una competencia desleal, creo. Y con el aumento lo vamos a sufrir más todavía”, afirmó el chofer, al tiempo que describió un escenario económico complicado para quienes dependen del volante como fuente de ingresos.
Según relataron, la situación actual obliga a extender las jornadas laborales para lograr una recaudación mínima. “El laburo sigue igual, está muy tranquilo. Hay que estar muchas horas. Los fines de semana tenés que estar 12, 13 o 14 horas”, explicó. A eso se suma, según indicaron, un cambio en los hábitos de los usuarios, cada vez más condicionados por la situación económica.
“La gente cuida más el bolsillo. Tomás un taxi si llueve, si tenés que ir al médico o si llegás tarde al trabajo. Antes te levantaban la mano y era distinto; ahora eso se perdió”, describió el trabajador, reflejando la retracción en el uso cotidiano del servicio.
Los taxistas también remarcaron que el incremento tarifario suele generar malestar entre los pasajeros, pese a que aseguran que los valores responden a actualizaciones oficiales. “Ahora la gente se queja, te dice que la están estafando o que la están robando, y nada que ver. Nosotros también estamos trabajando y cobramos lo que marca el reloj”, señalaron.
En medio de un contexto de inflación, caída del consumo y transformación de los hábitos de movilidad urbana, los choferes coincidieron en que el aumento era inevitable para sostener la actividad, aunque reconocieron que el escenario continúa siendo complejo. “Todo lo que vos podás recaudar no alcanza. Es una triste realidad”, resumió uno de los trabajadores.
Esta entrada ha sido publicada el 18 de junio, 2026 17:00
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