
La ola de frío que afecta a Bahía Blanca y la región encuentra a cada vez más familias en una situación de vulnerabilidad. En ese contexto, el municipio puso en marcha el programa Bahía Abriga, una iniciativa que contempla la entrega de elementos para afrontar las bajas temperaturas y el acompañamiento a los sectores más golpeados por la crisis económica.
La secretaria de Políticas Sociales, Romina Pires, confirmó que este año se registró un aumento significativo en la cantidad de beneficiarios. “Hay un aumento del 30% de familias que se han anotado en el Plan Calor. Estamos llegando a 3.500 familias más”, señaló.
El programa, que comenzó el 1 de junio tras un período de inscripción, incluye la entrega de frazadas, kits de invierno y recargas de garrafas. Además, se incorporaron acciones destinadas a mejorar las condiciones de las viviendas de algunas familias, con intervenciones vinculadas a la seguridad eléctrica y al recambio de sistemas de calefacción.
La funcionaria vinculó el incremento de la demanda con el deterioro de la situación económica. “Estamos en un momento de muchísima crisis social con familias que llegan al municipio pidiendo alimentos y ayuda en los meses de invierno”, explicó.
Entre los principales factores detectados por el área social aparecen la pérdida del empleo, el endeudamiento y las dificultades para afrontar el costo de los servicios y los alquileres. “Muchas familias se están endeudando para pagar alimentos y servicios y no llegan al día 15 o 16 del mes”, indicó Pires.
La secretaria también advirtió sobre el impacto que tiene la falta de trabajo en los hogares más vulnerables. “Antes cualquier semana se podía encontrar algún trabajo y por un tiempo se estaba trabajando. Hoy eso no está”, afirmó.
La situación también repercute en el aumento de personas en situación de calle. Según explicó la funcionaria, el municipio debió incrementar las plazas de alojamiento y reforzar las recorridas nocturnas para asistir con comida y mantas a quienes permanecen a la intemperie.
“Todo lo que te dije hoy de los problemas que visualizamos impacta fuertemente en la situación de calle. Mucha gente que hoy no llega para el alquiler, está endeudada o no tiene trabajo, termina en la calle”, sostuvo.
Pires reconoció además que el crecimiento de los consumos problemáticos dificulta en algunos casos el acceso a la asistencia estatal. “Otro de los problemas que vemos en aumento es el consumo problemático y eso también hace muy difícil que alguien pueda aceptar alguna ayuda o alguna propuesta que la municipalidad da”, explicó.
En paralelo, el municipio continúa fortaleciendo la red de contención comunitaria a través de los Puntos de Encuentro Comunitario (PEC), espacios donde se desarrollan talleres, actividades recreativas y propuestas de acompañamiento. Actualmente funcionan más de 14 centros distribuidos en distintos barrios de la ciudad.
Esta entrada ha sido publicada el 3 de julio, 2026 15:00
Deja un Comentario