
Vecinos del barrio Santa Margarita manifestaron su preocupación por un proyecto inmobiliario que contempla la construcción de un complejo de cinco torres de siete pisos, con 130 departamentos, 38 locales comerciales y unos 4.000 metros cuadrados de cocheras subterráneas. La iniciativa está prevista en República de Siria al 2400, entre Cipolletti y De Angelis, y generó cuestionamientos por el posible impacto sobre la infraestructura y los servicios de la zona.
Roberto Elissamburu, vecino del lugar, explicó que los residentes tomaron conocimiento del proyecto a través de las redes sociales y comenzaron a investigar sus características. Según señaló, la magnitud de la obra podría generar dificultades vinculadas con la factibilidad de los servicios, el tránsito y el impacto ambiental, en un sector que, según planteó, no está preparado para un desarrollo de esas dimensiones.
Uno de los principales puntos señalados por los vecinos es el marco normativo que habilita la construcción. Elissamburu indicó que existe la ordenanza 20.600, sancionada en 2022, que permite realizar la obra por excepción y superar las condiciones previstas originalmente por el Código de Planeamiento Urbano para esa zona. Según explicó, el sector está identificado como R2, donde se permiten hasta tres niveles, mientras que la normativa excepcional habilitaría en este caso la construcción de las cinco torres de siete pisos.
El vecino aclaró que el planteo no apunta contra la empresa encargada de la obra, sino contra el marco que permite el desarrollo del proyecto. “No es contra ellos, sino contra una ordenanza que les permite realizar este tipo de cosas”, sostuvo Elissamburu, al remarcar que el reclamo está relacionado con las condiciones actuales del barrio y su infraestructura.
En ese sentido, advirtió sobre el posible incremento de la densidad poblacional y las consecuencias que podría generar sobre servicios básicos como el agua corriente y las cloacas. “El impacto va a ser mucho”, afirmó, y planteó que actualmente ya existen dificultades en la zona.
Según describió, los vecinos padecen problemas de presión de agua y desbordes cloacales, además de viviendas afectadas por olores provenientes del sistema de cloacas. Para Elissamburu, estas dificultades se relacionan con una infraestructura que no acompañó el crecimiento del barrio y que podría quedar aún más exigida ante la incorporación de cientos de nuevas viviendas y locales comerciales.
Esta entrada ha sido publicada el 11 de agosto, 2026 14:03
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