El anuncio de la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, reavivó el recuerdo de la última vez que un Sumo Pontífice visitó Bahía Blanca. Fue el 7 de abril de 1987, cuando Juan Pablo II llegó a la ciudad en el marco de una gira pastoral por el país. Uno de los protagonistas de aquella organización fue el exintendente Jaime Linares, quien en ese momento se desempeñaba como secretario de Obras Públicas durante la gestión de Juan Carlos Cabirón.
Linares explicó que la elección de Bahía Blanca respondió a una decisión vinculada con el recorrido que realizó el pontífice por distintas capitales provinciales. “Lo que pasa es que fue a varias capitales de provincia. En Buenos Aires, como La Plata está muy cerca, optaron por hacer el acto de la provincia de Buenos Aires aquí en Bahía Blanca. Esa fue la razón por la cual estuvo en la ciudad”, recordó.
El exfuncionario señaló que el principal desafío fue organizar la infraestructura necesaria para recibir una multitud que finalmente no llegó. “Se esperaba mucha más gente de la región de la que finalmente concurrió”, afirmó. Según indicó, las estimaciones hablaban de entre 200.000 y 300.000 personas, lo que obligó al municipio a ejecutar obras y preparar un importante operativo logístico.
Entre los trabajos realizados mencionó la apertura de nuevos accesos y caminos de emergencia hacia el predio del Cristo del Camino, donde se desarrolló la ceremonia. “Hubo que hacer la calle Indiada, que en ese momento era una huella, abrir un acceso paralelo al autódromo, instalar baños de campaña y movilizar una importante cantidad de maquinaria”, detalló. Para Linares, “fue un hecho histórico” que demandó un gran despliegue organizativo.
El exintendente recordó además cómo se enteró de la llegada del pontífice. “Entré al despacho de Cabirón y estaban Monseñor Mayer, Monseñor Tomasi y otras autoridades eclesiásticas comunicándole que iba a venir el Papa. No recuerdo si fue uno o dos meses antes, pero a partir de ahí empezamos a planificar todas las obras complementarias”, relató.
Linares también evocó el breve contacto que tuvo con Juan Pablo II. Explicó que el saludo protocolar estuvo reservado para las principales autoridades, entre ellas el entonces gobernador bonaerense Alejandro Armendáriz y el intendente Cabirón. “Yo estaba a unos cinco metros cuando bajó del avión. Después, en el Cristo del Camino, estuve un poco más lejos, revisando que todo funcionara bien”, señaló.
Finalmente, estimó que la permanencia del Papa en Bahía Blanca fue breve. “No debe haber pasado mucho más de dos o tres horas entre que bajó del avión, los saludos protocolares, el traslado al Cristo del Camino y la homilía, que si mal no recuerdo estuvo vinculada al trabajo rural”, concluyó.
