
AMBOS PARTICIPARON DEL RECONOCIMIENTO DE SOLDADOS NN EN PUERTO DARWIN. HASTA HOY ERAN 122 QUE TENÍAN LA INSCRIPCIÓN: “SOLDADOS ARGENTINOS CONOCIDOS SOLO POR DIOS”
A los 19 años, Julio Aro fue uno de los tantos conscriptos enviados a la guerra. En 2008, volvió a las islas y al ver en el cementerio de Darwin las 122 tumbas anónimas se propuso ponerles nombres. Junto al ex coronel inglés Geoffrey Cardozo, inició una quijotesca cruzada que de a poco fue apoyada por periodistas internacionales, Roger Waters, el papa Francisco, la Cruz Roja, el Equipo Argentino de Antropología Forense, la ONU y los gobiernos argentino y británico. Diez años después sólo quedan 7 tumbas sin nombres, el resultado de una labor que nuevamente postula a Aro y a Cardozo al premio Nobel.
Ambos dialogaron con SIETE MUNDO, Aro dijo que “La mejor recompensa es el agradecimiento de las madres que se reencontraron con sus hijos caídos en combate”. Aro creó en el 2008 la Fundación No Me Olvides, y en el 2010 se puso en marcha el proyecto ADN
Geoffry Cardozo Cardozo conoció el dolor de Aro por las historias de sus compañeros no identificados y decidió entregarle el documento que él había realizado en 1983 cuando inhumó los cuerpos: “ustedes van a saber que hacer con esto”. Cardozo no participó de la guerra pero fue enviado a las Islas como militar con expriencia para trabajar en la asistencia de la tropa británica y un vez en el terreno recibió la tarea de construir el cementerio en el que fuero enterrados los caídos
Esta entrada ha sido publicada el 11 de noviembre, 2020 16:41
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