
Hilario Ascasubi logró reducir en un 90% la presencia de loros barranqueros que durante años afectaron la vida cotidiana de los vecinos. El resultado fue posible gracias a un sistema de sonidos desarrollado por el municipio de Villarino tras ocho años de pruebas junto a especialistas de distintos países. Ahora, el método será evaluado científicamente con la participación de la Universidad Nacional del Sur y organismos provinciales y nacionales para analizar su aplicación en otras localidades.
El referente en Cambio Climático y Desarrollo Sostenible del municipio de Villarino, Sergio Daich, explicó que el trabajo fue el resultado de un largo proceso de investigación. “Fue el resultado de un experimento de prueba y error llevado adelante durante los últimos ocho años con especialistas de todo el mundo. Después de varias pruebas dimos con el sonido específico que genera pánico en los loros y el año pasado logramos desalojar de la localidad el 90% de la población de loros”, afirmó.
Según detalló, antes de implementar el sistema se habían contabilizado alrededor de 50.000 loros en una localidad de apenas 48 manzanas y unos 5.000 habitantes, lo que representaba cerca de diez aves por persona. La presencia masiva generaba cortes permanentes de energía por daños en el tendido eléctrico, ruidos intensos, acumulación de excremento y complicaciones para la convivencia diaria.
Daich explicó que el método utiliza el sonido de un águila, depredador natural de la especie. “Es un sonido que realmente genera pánico. Hemos logrado, sin lastimar un solo loro, generar un corredor de pánico”, sostuvo.
El funcionario aclaró que el objetivo no es eliminar las aves, sino restablecer un equilibrio ambiental. “Lo que nos queda ahora es establecer científicamente este hecho para poder replicarlo y, fundamentalmente, restituirles a los loros un hábitat que nosotros, los seres humanos, les quitamos cuando desmontamos”, indicó.
Actualmente, el municipio trabaja junto con la Universidad Nacional del Sur, el INTA, el Ministerio de Desarrollo Agrario, la Dirección de Flora y Fauna y el Ministerio de Ambiente para validar técnicamente los resultados y avanzar en su implementación en otras localidades afectadas por situaciones similares.
Daich señaló que el sistema desarrollado en Villarino se diferencia de otras experiencias internacionales. “En algunos lugares del mundo utilizan sonidos de aves nocturnas como el búho, pero en Villarino no funcionaron. El sonido del águila sí resultó efectivo porque el loro no desarrolla estrategias de defensa frente a ese depredador”, explicó.
Además, remarcó que la prioridad es encontrar soluciones que no impliquen dañar a la fauna. “Lo importante es no poner en juego la vida de las aves. Las aves están protegidas y no queremos manejar cuerpos muertos porque también existen riesgos sanitarios, como la psitacosis”, agregó.
El municipio espera que, una vez concluido el informe científico, el método pueda ser autorizado para aplicarse en otras localidades de Villarino y en distintos puntos del país donde existen problemas con loros barranqueros, palomas o estorninos.
Esta entrada ha sido publicada el 27 de julio, 2026 17:30
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