Pablo Emanuel Thomas Llanes, conocido en redes sociales como “doctor Lucas Miciones” y apodado “doctor estafa”, fue detenido este domingo en un hotel familiar del barrio de Almagro. La captura se produjo después de que otros huéspedes lo reconocieran y alertaran al 911. Al llegar la policía, confirmaron que tenía una orden de detención vigente emitida por la Justicia de Morón.
Llanes está acusado de hacerse pasar por neurocirujano y utilizar nombres e identidades de profesionales reales para estafar a familias que atravesaban situaciones desesperantes.
La captura había sido solicitada por la fiscal María Alejandra Bonini, de la Fiscalía Descentralizada N° 2 de Ituzaingó, y autorizada por la jueza María Cecilia Drago, a cargo interinamente del Juzgado de Garantías N° 6.
Cómo operaba el “doctor estafa” y la denuncia que precipitó su caída
Una de las denuncias que impulsó la investigación expone con claridad el mecanismo que habría usado el acusdo. El 8 de julio pasado, una persona buscó ayuda para que un familiar pudiera realizarse una resonancia magnética con contraste debido a un tumor óseo.
A través de una compañera de trabajo consiguió el contacto de “Lucas Miciones”, quien se presentó como supuesto jefe de Neurocirugía del Hospital Fernández. La víctima lo había conocido previamente en el marco de una campaña solidaria y creyó que se trataba de un profesional que podía facilitar el acceso al estudio.
El falso médico aseguró que podía ayudar, pero afirmó que no contaba con el insumo necesario. Entonces pidió una transferencia de $110 mil a una cuenta bancaria a nombre de Hernán Exequiel Almeida, señalado en la investigación como quien habría facilitado su cuenta.
El dinero fue transferido. Después llegaron nuevas instrucciones y comunicaciones. Pero cuando la familia se presentó en el hospital, descubrió la verdad: no existía ningún médico llamado Lucas Miciones en el servicio de Neurocirugía.
Otra denuncia en Ituzaingó: le robó dinero a la mamá de un nene que murió por cardiopatía congénita
Lilia Solange Palina, mamá de Bruno, un chico de 12 años que sufría una cardiopatía congénita y murió en mayo, fue otra de sus víctimas. El único tratamiento posible para el nene era una angioplastía por cateterismo, que requería una válvula especial y un costo total de 75 millones de pesos en insumos y atención.
En medio de la campaña solidaria que Lilia impulsó en redes para reunir el dinero, recibió un mensaje de quien se presentó como “doctor Rivarola”, nombre de uno de los médicos reales del Hospital Ricardo Gutiérrez de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo del caso de Bruno.
El contacto, que nunca había tenido por celular, resultó ser una trampa. El estafador había tomado los datos de la publicación de Lilia, donde figuraba el nombre del médico solicitante.
“Me hablaba en terminología clínica específica, pero con cosas que después vos ponés en internet y te aparecen”, relató la mujer a Primer Plano, que quedó impactada cuando le aseguró: “los insumos de Bruno ya están”.
Sin explicar cómo había llegado la supuesta donación, el falso médico le dijo que solo faltaba cubrir un seguro de traslado del equipamiento hasta el hospital, un gasto que Lilia ya conocía por gestiones previas. “Yo estaba pidiendo la válvula para un Fiat 147. La que nos donaron es para Ferrari”, le insistió el estafador, alimentando la esperanza de la familia.
El siguiente paso fue pedirle 660 mil pesos para el traslado. Lilia, que había reunido algo más de 800 mil pesos gracias a la campaña, aceptó y transfirió el dinero a la cuenta personal de Llanes. El comprobante, que envió por error a su hermana, terminó alertando a la familia: un hermano policía buscó los datos y confirmó que se trataba de una estafa. Lilia hizo la denuncia en la comisaría de La Lonja, en Pilar, pero desde entonces el “doctor Lucas Miciones” desapareció.
Cambiaba de número y utilizaba identidades de médicos reales
Para los investigadores, estos casos no fueron hechos aislados. Llanes habría repetido un mecanismo similar con otras víctimas y en distintos lugares del país.
Según las denuncias, usaba información publicada en campañas solidarias para contactar a personas que atravesaban situaciones médicas complejas. Se presentaba como médico o integrante de equipos hospitalarios, utilizaba nombres de profesionales reales y recurría a terminología clínica para construir una apariencia de legitimidad.
Después llegaban las promesas: tratamientos, insumos, estudios o supuestas donaciones que podían resolver problemas urgentes.
El último paso era siempre el dinero.
Una vez que las víctimas realizaban las transferencias, Llanes cortaba el contacto y, según la investigación, cambiaba los chips de sus teléfonos para dificultar su localización.
Ahora, el hombre que durante meses consiguió esconderse detrás de distintas identidades médicas quedó finalmente detenido.