En medio de la preocupación por las amenazas de tiroteo registradas en distintas escuelas de Bahía Blanca, la psicóloga María Fuhr (MN 27.942) analizó en Siete Mundo el fenómeno y advirtió que detrás de estos hechos hay una combinación de viralización en redes sociales y situaciones de vulnerabilidad emocional en adolescentes.
“Entiendo que esto es un fenómeno viral y entonces eso potencia un poco la cuestión”, explicó la profesional, en referencia a la rápida expansión de mensajes intimidatorios que ya se detectaron en varias instituciones educativas de la ciudad.
Sin embargo, Fuhr sostuvo que el problema no se limita a una moda pasajera. “Se está viendo adolescentes que llegan con cierta vulnerabilidad, cierta fragilidad”, señaló, y agregó que basta con que algunos jóvenes sean permeables a este tipo de contenidos para que “esto corra como un reguero de pólvora”.
La especialista hizo foco en el impacto que estas amenazas generan en la comunidad educativa, especialmente en los estudiantes. En ese sentido, remarcó que el miedo es un factor central: “Los mensajes son generadores solo de miedo”, afirmó, y advirtió que esa sensación puede afectar tanto la asistencia como la vida cotidiana en las escuelas.
Consultada sobre quienes realizan estas acciones, Fuhr fue contundente: “Esto no es un chiste”, y explicó que quien escribe este tipo de mensajes “es alguien que tiene alguna falla en la represión, alguien que no se puede frenar, alguien que juega con la seguridad del otro”.
Además, subrayó que muchas veces estos comportamientos no son individuales: “Quien escribe y quienes a lo mejor ayudan al que escribe… no están en una condición psíquica saludable”, indicó, planteando la necesidad de investigar cada caso en profundidad.
La psicóloga también advirtió sobre el riesgo de subestimar estas situaciones, ya que pueden activar otras problemáticas latentes. “El miedo paraliza y cuando uno tiene miedo no piensa”, sostuvo, y consideró clave intervenir a tiempo.
En cuanto a las respuestas necesarias, Fuhr insistió en la importancia del trabajo conjunto. “La escuela sola no puede”, afirmó, y apeló a fortalecer los equipos interdisciplinarios dentro de las instituciones: “Tiene que haber redes, adultos mirando”.
Asimismo, destacó que cada comunidad educativa debe abordar el problema desde su propia realidad: “Hay que parar y evaluar en cada institución qué pasó”, señaló, rechazando soluciones generalizadas.
Finalmente, la profesional remarcó que este tipo de episodios deben ser leídos como señales de alerta. “Esto es hacer ruido… hay que ver de qué manera hacemos algo con este ruido”, concluyó, llamando a una intervención activa de docentes, familias y especialistas.
