Las ojeras y las bolsas debajo de los ojos son una de las consultas estéticas más frecuentes en los consultorios oftalmológicos y de cirugía plástica ocular. Aunque muchas personas las relacionan únicamente con el cansancio o la falta de sueño, especialistas advierten que detrás de esos cambios en la mirada también influyen factores genéticos y el paso del tiempo. Así lo explicó la oftalmóloga y especialista en cirugía plástica ocular Marianela Dorronsoro, matrícula profesional 118.667, quien detalló cómo se producen estos cambios y cuáles son hoy las alternativas para tratarlos.
“La gente muchas veces cree que las bolsas aparecen por dormir mal, pero en muchos casos tienen un componente hereditario muy importante”, explicó la profesional. Según indicó, con el envejecimiento el tejido que sostiene la grasa alrededor de los ojos pierde firmeza y eso provoca que las bolsas grasas se hagan más visibles. “Eso da un aspecto de cansancio aunque la persona esté perfectamente descansada y sana”, señaló.
Dorronsoro remarcó que incluso pacientes jóvenes pueden presentar bolsas marcadas por una cuestión genética. En esos casos, aclaró, las cremas o tratamientos cosméticos solo ayudan parcialmente. “Las cremas pueden mejorar la hidratación y la calidad de la piel, pero cuando ya hay exceso de piel o bolsas muy pronunciadas son insuficientes”, sostuvo.
Frente a esos cuadros, la especialista explicó que cobra protagonismo la blefaroplastia, una de las cirugías estéticas más realizadas en la actualidad. Sin embargo, aclaró que las técnicas actuales son muy diferentes a las de hace algunos años. “Hoy la blefaroplastia moderna no busca dejar ojos hundidos o una mirada artificial. La idea es rejuvenecer la mirada, mantener el volumen y conservar los rasgos naturales del paciente”, afirmó.
La médica detalló que actualmente muchas veces la grasa no se elimina, sino que se reposiciona para suavizar la transición entre el párpado y la mejilla y lograr un aspecto más armónico. “Se busca una mirada más fresca y descansada, pero sin cambiar la expresión”, explicó.
En cuanto a las intervenciones, Dorronsoro señaló que los procedimientos se adaptan a cada paciente. En algunos casos, la cirugía puede realizarse desde el interior del párpado, sin cicatrices visibles. En otros, se hace una pequeña incisión debajo de las pestañas para retirar exceso de piel o redistribuir la grasa. Además, pueden complementarse con tratamientos láser para tensar la piel y mejorar el resultado estético.
La especialista destacó que primero se prioriza siempre la funcionalidad de los párpados y recién después el aspecto estético. “La zona periocular tiene una arquitectura muy delicada y por eso nuestra formación primero es en oftalmología y después en cirugía plástica ocular”, explicó.
Respecto a la recuperación, indicó que suele ser rápida y bien tolerada. Los pacientes utilizan un vendaje compresivo durante las primeras 24 horas y pueden presentar moretones e hinchazón leves durante algunos días. “A la semana se retiran los puntos y la evolución depende de cada paciente”, señaló.
Finalmente, Dorronsoro indicó que la mayoría de las consultas llegan a partir de los 50 años, aunque también existen muchos casos de personas menores de 40 con bolsas marcadas por herencia genética. “Hay pacientes jóvenes que prácticamente no tienen exceso de piel y solo presentan las bolsas”, concluyó.
