
Catalina Metz, la mujer que semanas atrás fue atropellada en calle Thompson al 2500 por un conductor alcoholizado, continúa recuperándose de las graves heridas sufridas en el siniestro vial y aseguró que, pese a las dificultades físicas y emocionales, logró volver a ponerse de pie y caminar con muletas. Mientras atraviesa una rehabilitación compleja, denunció públicamente que el conductor involucrado “desapareció” y nunca se contactó con ella ni con su familia tras el hecho.
“Continúo con mi recuperación, me está costando un montón, pero gracias a Dios estoy bien. Anímicamente todos los días es un paso más que hago”, relató Catalina al hablar sobre el proceso que enfrenta luego del accidente. Según contó, actualmente ya puede movilizarse sola con ayuda de muletas, aunque todavía debe extremar cuidados y afrontar controles médicos permanentes.
La mujer apuntó directamente contra el conductor involucrado, identificado por ella como Mauro Figueroa, y expresó su indignación por la falta de contacto tras el choque. “Tenemos que estar esperando que él se presente porque desapareció y no le importó el daño que hizo”, sostuvo. En ese sentido agregó: “Ni siquiera pudo mandar un mensaje para preguntar cómo estaba después del accidente. Eso a mí me duele mucho porque esa persona hizo mucho daño”.
Catalina explicó además que las secuelas podrían acompañarla de por vida. “El hematoma que tengo en la cabeza me va a quedar para toda la vida. Puede ser que pueda tener convulsiones o ataques de epilepsia”, señaló. También indicó que todavía desconoce cuándo podrá volver a apoyar la pierna afectada y que el próximo control médico será clave para definir si comienza o no la etapa intensiva de rehabilitación.
“Quiero salir adelante porque lo necesito para mí, para mi familia y para ayudar a toda la gente que me está dando una mano en este momento tan difícil”, expresó emocionada. La mujer destacó especialmente el acompañamiento de su madre, sus hermanos y vecinos, quienes colaboran diariamente en medio de una recuperación que definió como “muy lenta”.
Además de las consecuencias físicas, Catalina remarcó las dificultades económicas que atraviesa para sostener el tratamiento médico. “No sé cuántas veces voy a tener que ir al hospital y tampoco tengo la facilidad de tener dinero para moverme. Sí o sí me tengo que trasladar en auto”, explicó. También advirtió que cualquier movimiento brusco podría complicar su evolución.
Por último, volvió a reclamar que el responsable del hecho responda ante la Justicia y ante las consecuencias del choque. “Esa persona se tendría que hacer cargo. Mis criaturas son muy chiquitas y podría haber pasado una fatalidad. Él está en su casa viviendo normal y nosotros seguimos sufriendo”, manifestó. Y cerró con una imagen que refleja el impacto cotidiano del accidente: “Mi nena de dos años me quiere levantar la pierna para ayudarme. Fue una desgracia lo que me pasó”.
Esta entrada ha sido publicada el 8 de mayo, 2026 15:00
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