El fuerte temporal que azotó a la costa bonaerense dejó secuelas visibles en playas de Monte Hermoso y Pehuen Co, donde el avance del mar, la erosión y la pérdida de arena generaron preocupación entre vecinos, turistas y especialistas. En ese contexto, el oceanógrafo e investigador del Conicet Gerardo Perillo aseguró que el fenómeno “era algo que ya se venía prediciendo hace muchísimos años” y advirtió que la combinación entre tormentas más intensas, el aumento del nivel del mar y la urbanización sin planificación está provocando una situación crítica en toda la franja costera.
Perillo explicó que las playas quedaron “más angostas” tras la sudestada y remarcó que la erosión se agravó por intervenciones humanas realizadas sobre médanos y sectores cercanos al mar. “El médano es el almacén de arena de la playa y si vos le cortás ese aporte, la erosión aumenta significativamente”, sostuvo. En ese sentido, cuestionó la utilización de estructuras rígidas como piedras, espigones y rompeolas para intentar contener el avance del agua.
“Estos sistemas de protección rígida son ineficaces a largo plazo y generan muchos más problemas de los que realmente protegen”, afirmó el especialista, quien señaló que en lugares como Pehuen Co la colocación de piedras aceleró la erosión de la playa. Incluso recordó que en Monte Hermoso el agua llegó a pasar por detrás de las defensas costeras y dañó sectores del camino al Sauce.
El investigador del Conicet también apuntó contra la falta de planificación urbana en la costa atlántica y recordó que existe legislación provincial que establece límites para construir cerca del mar. “Desde el punto de vista técnico no se tendría que construir a menos de 500 metros de la costa”, indicó, aunque aclaró que actualmente la normativa fija restricciones de 250 metros para edificios públicos y 300 para emprendimientos privados.
Según detalló, muchas viviendas y construcciones se encuentran hoy en situación de riesgo, especialmente en Pehuen Co. “Hay algunas casas que están ya por punto de desmoronarse. No es algo que va a pasar dentro de unos años, es prácticamente inmediato”, alertó Perillo al referirse a las consecuencias que podrían generar futuras tormentas sobre estructuras ubicadas demasiado cerca del mar.
Además, sostuvo que las obras basadas en piedras responden a criterios “antiguos” y afirmó que en distintas partes del mundo ya se aplican métodos más naturales y menos invasivos para mitigar la erosión costera. Entre ellos mencionó sistemas con tubos geotextiles y estructuras que permiten devolver arena a la playa en lugar de endurecer la línea costera.
Otro de los efectos observados tras el temporal fue la aparición de barrancos y desniveles pronunciados sobre las playas de Monte Hermoso. Perillo explicó que la pérdida de arena dejó al descubierto sectores rocosos que antes permanecían cubiertos y advirtió que esto podría favorecer la proliferación de ostras en zonas donde antes no sobrevivían. “No solamente tenemos un problema de falta de arena en la playa, sino que vamos a tener además el problema de las ostras”, señaló.
Pese al fuerte impacto de la sudestada, el especialista consideró que con el tiempo podría registrarse una recuperación parcial de arena en las playas. Sin embargo, aclaró que ahora la pendiente costera quedó “más plana”, lo que facilitaría que el agua avance más rápido sobre la costanera durante futuros temporales, un fenómeno que podría repetirse con mayor frecuencia.
Finalmente, Perillo dejó una advertencia sobre el impacto económico y turístico que puede generar la pérdida sostenida de playas en la región. “Si te quedás sin playa, perdés el negocio del lugar, el principal activo”, concluyó.
